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María Inés Riveros, con el ballet en la sangre

Cultura mayo 2, 2016 6:22 pm

Se formó en el Colón y trabajó en el ballet Julio Bocca. Hoy disfruta dando clases en la escuela de danza de su madre.

María Inés Riveros es mendocina, y desde muy pequeña se encontró ligada a la danza, a través de su madre, María Cristina Hidalgo, quien fundó la escuela de ballet que lleva su nombre.

Con el objetivo de crecer profesionalmente, se fue muy joven a capacitarse a Buenos Aires. Recorrió distintos puntos del país y formó parte de varias compañías. Hace un tiempo decidió instalarse en Mendoza para enseñar lo aprendido y contribuir al crecimiento del movimiento de la danza en la provincia.

El sábado 30 de abril participó en los festejos por el Día de la Danza, con la doble función que se realizó a sala llena en el Teatro Independencia.

¿Cómo te iniciaste en el camino del ballet?

Empecé cuando era muy chica, a los 3 o 4 años, con mi madre Cristina Hidalgo, que es profesora de danza. A los 15 años me fui a estudiar a Buenos Aires, al Teatro Colón, ahí estuve varios años y pude trabajar en el ballet Julio Bocca. Tras esa experiencia, me radiqué en Salta para formar parte del ballet de esa provincia.

Fueron años de importante crecimiento profesional, que me sirvieron para volver a Mendoza no sólo a seguir en la práctica sino también a enseñar la actividad.

¿Cómo encontraste el movimiento del ballet en tu vuelta a la provincia?

Actualmente hay mucho más movimiento en la provincia en el ámbito de la danza en general. Hace unos años era muy difícil que viniesen artistas de Buenos Aires o el exterior a capacitar a los bailarines locales, pero hoy en día es permanente la capacitación que recibimos. Eso contribuye a levantar el nivel, que ya de por sí en la provincia es muy bueno.

No es sencillo montar una obra de ballet, sobre todo por los altos costos, es complicado producir, pero la verdad que el movimiento de danza está creciendo, a paso lento pero firme.

¿Cómo es el día a día de un profesor de ballet?

Es mucho el desgaste que hacemos. Por ejemplo, aquellos que enseñamos a niños y niñas debemos tener muchos cuidados con respecto a la formación del cuerpo y evitar posibles lesiones. Es un trabajo que me encanta hacer, pero sin dudas que es desgastante y requiere mucha disciplina, atención y dedicación.