Megajuicio: “Todos los que pasamos por el D2 fuimos torturados”

Desarrollo Social noviembre 3, 2014 5:46 pm

Con los testimonios de Antonio Sabone, Hugo Francisco Rosales y Pablo Guillermo González, se desarrolló una nueva audiencia en Tribunales Federales de Mendoza.

En una nueva audiencia del IV Juicio por Delitos de Lesa Humanidad se escucharon hoy los testimonios de tres detenidos durante la última dictadura .

La jornada comenzó con el testimonio de Antonio Sabone quien relató que el 14 de junio de 1976, fue aprehendido al llegar a su casa por oficiales de civil y trasladado a golpes, maniatado y con los ojos vendados; primero, a la Comisaría séptima de Godoy Cruz y luego al D2. “Escuché lamentos, entrada y salida de gente y reconocí la presencia de mujeres y niños”. Sabone coincidió en el lugar con el abogado Jorge Vargas y Edesio Villegas, ambos desaparecidos. En sus 112 días allí, el declarante reconoció también a Alberto Morales, María Luisa Sánchez, Leopoldo López, David Blanco, Roque Argentino Luna y Olga Marchetti, quienes también estaban presos.

“Todos los que pasamos por el D2 fuimos torturados”, manifestó el testigo. Entre los torturadores destacó al ya fallecido, ex oficial Manuel Bustos Medina apodado “Mechón Blanco”. “Torturaba con pasión”m dijo Sabone sobre Bustos Medina y lo identificó como uno de los violadores del D2. En su declaración menconó también a “El Porteño” y “Caballo loco”.

El 4 de octubre de 1976 fue traslado a la Penitenciaría Provincial donde permaneció 72 días. Detalló cómo eran las requisas y vejaciones e identificó a los ex oficiales Bianchi, Linares, Barrios y Bonafede. Los habeas corpus presentados por su familia fueron rechazados con costas, firmados por el ex juez Guzzo. Este dato fue aportado por el Dante Vega, integrante del Ministerio Público Fiscal.

Sabone fue sometido a un Comando de Guerra, cuyo Tribunal se declaró incompetente al no tener cargos en su contra, pero quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, con opción de ser expulsado a Italia, su lugar de nacimiento, junto a su familia. Esta opción, la más cercana a la libertad, fue consumada a fines de 1977.

Seguidamente, los testimonios de Hugo Francisco Rosales y Pablo González fueron prestados por medio de teleconferencia desde el Consejo de la Magistratura en Buenos Aires. Rosales habló sobre su detención y ofreció detalles sobre la desaparición de su hermano Osvaldo Sabino. Estuvo en el calabozo Nº7 del D2 donde permanecía con los ojos vendados, “salvo los 5 minutos al día en los que nos permitían ir al baño y comer”. Rosales afirmó que eran constantes los gritos de las personas torturadas y comentó que coincidió en cautiverio con una mujer embarazada y otra a quien violaban constantemente.

El testigo reconoció al ex coronel Gómez Saá como la persona que dirigía los interrogatorios y al exoficial Sansón. Relató, además, que el Monseñor Maresma intercedió por él, por intermedio del ex general Maradona, Jefe de la 8va Brigada de Montaña. “Maresma me dijo que no me asustara pero que iba a venir gente rara, pero que él iba a hacer gestiones para que no me pasase nada; me iba a ayudar porque yo trabajaba en el barrio”, dijo Rosales. En su testimonio afirmó además que el clérigo y el militar seleccionaban nombres en listas.

Por su parte, González declaró sobre su detención y aportó datos sobre su hermano Ricardo, actualmente desaparecido. El testigo aclaró que al momento de quedar detenido no participaba en ninguna actividad militante. El 4 de abril de 1976 allanaron su casa buscando a su hermano, él reconoció a los ex oficiales Rondinini y al apodado “mechón blanco”, al mando de aquel operativo. Fue trasladado al D2, vendado y atado. En ese lugar identificó entre los torturadores al “porteño” y agregó que había “alguien venía a controlar cómo estaba del corazón para seguir o no con la picana”. Luego fue trasladado a la Penitenciaría Provincial donde coincidió con el doctor Palero; la familia Coria; Guido Actis y Pablo Seydell, entre otros. Recuperó su libertad el 18 de agosto de 1976.

Con respecto a su hermano Ricardo, expresó que fue su madre la última persona que tuvo contacto con él. “Fue ella a quien llamaron para ir a reconocer un cuerpo, pero ese cuerpo era el de Sabino Rosales”, dijo al cerrar su declaración.