Sólo por hoy se exhibirá en el ECA un Guayasamín custodiado por Cultura

Cultura julio 8, 2016 11:20 am

En el marco de la inauguración de las muestras por el Bicentenario, se expondrá, por única vez, una obra donada por el pintor ecuatoriano.

En 1993, se realizó en la provincia la muestra Guayasamín en el Fader. En aquella oportunidad, nos visitó el pintor ecuatoriano. El artista, al enterarse de la existencia de la escuela que lleva el nombre de su país, decidió donarle una obra, que sería subastada para hacer arreglos en el establecimiento.

Los directivos del colegio decidieron no realizar el remate y conservar la pintura. Desde ese momento y, durante 23 años, la acuarela de 70 por 50 cm quedó guardada y jamás se expuso, a la espera de un mejor destino.

En 2008, los responsables de la Escuela República del Ecuador solicitaron a las autoridades de Cultura que se hicieran cargo de la custodia de tan importante obra, pero nunca recibieron una respuesta.

Hace dos semanas, los actuales funcionarios de la secretaría tomaron conocimiento del caso y, ayer, firmaron un convenio con el establecimiento educativo para asumir la guarda de la obra.

En el marco de la inauguración de las muestras por el Bicentenario de la Independencia de la Patria, sólo por hoy, el cuadro, que muestra un ramo de flores, al mejor estilo del pintor ecuatoriano, será exhibido en el Espacio Contemporáneo de Arte. Luego se guardará en el tesoro del edificio de Av. España y Gutiérrez.

Oswaldo Guayasamín nació en Quito el 6 de julio de 1919 y falleció en Baltimore el 10 de marzo de 1999. Este referente de las artes latinoamericanas fue un reconocido pintor, dibujante, escultor, grafista y muralista.

Oswaldo fue el mayor de los diez hijos de un indígena de ascendencia guaraní y una mujer mestiza. Desde muy pequeño ya mostraba talento para las artes, haciendo caricaturas en la escuela, anuncios para el negocio de su madre y pequeños cuadros que vendía en la plaza de su ciudad.

En la época de la “guerra de los cuatro días”, murió su gran amigo Manjarrés, lo que más tarde inspiraró su obra Los niños muertos y marcó su visión de la gente y de la sociedad. Continuó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Quito y, en 1941, obtuvo el diploma de pintor y escultor, tras haber seguido también estudios de arquitectura.

En 1942, expuso por primera vez, a los 23 años, en una sala particular de Quito y provocó un escándalo. La crítica consideró a esta muestra como un enfrentamiento con la exposición oficial de la Escuela de Bellas Artes. Nelson Rockefeller, impresionado por la obra, compró varios cuadros y ayudó a Guayasamín en el futuro. Entre 1942 y 1943, el artista permaneció seis meses en EEUU y luego, en México, el maestro Orozco lo aceptó como asistente.

Tras viajar por Latinoamérica, comenzó a abordar la temática de la sociedad indígena oprimida, siempre presente en sus obras. En sus pinturas trata temas sociales y con ellas ganó importantes premios internacionales.

Su obra humanista, señalada como expresionista, refleja el dolor y la miseria que soporta la mayor parte de la humanidad y denuncia la violencia que le ha tocado vivir al ser humano, en el “monstruoso siglo XX”, marcado por las guerras mundiales, las guerras civiles, los genocidios, los campos de concentración, las dictaduras y las torturas.